
Caminamos.
No podemos evadir nuestra sombra,
llevaremos siempre su peso inexorable.
El velo negro sobre los ojos
acalla las voces de las presencias dormidas
que suenan dispersas, discordantes.
Sin embargo, desmembrados subsistimos
y al descubrir que no hay escape
retornamos con respeto hacia la Muerte.
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